Medios de comunicación en la Escuela Especial:

“Una forma de respetar la diversidad

         La expresión “Atención a la diversidad”, tan puesta de moda en los últimos tiempos y tan repetida que a veces es vaciada de contenido, siempre me cuestiona. Suena a buen docente atender a cada alumno en su individualidad. En ocasiones se llamó enseñanza personalizada, clases de apoyo al que presentara dificultades, etc. Lo cierto es que decir “Atención a la diversidad” le puso nombre a una actitud que desde hace tiempo, ya venían ejercitando muchos docentes. Y en mi caso particular, respetar la diversidad era casi una obligación desde mi vocación docente.

      Hace varios años, llegué casi de casualidad, a realizar una unión un poco rara en mi carrera docente. Como alumno había sufrido, seguramente como otros, el sentimiento de desactualización de algunos contenidos escolares, justamente aquello que nos llevaba a preguntarnos y preguntar:  ¿Profe: esto para qué me va a servir? . Me parecía que debía darle actualidad a cada uno de los temas que tratara en el aula y es por eso que seleccioné, a principios de un ciclo lectivo – que no recuerdo exactamente pero fue hace varios años – una nota editorial del diario Los Andes de Mendoza. Por aquellos días era el único diario que se publicaba en la provincia, decano del periodismo en Mendoza y lectura obligada de todas las familias durante los días domingos.

Así llegaba el diario a mi casa e inmediatamente era “desarmado” en partes, tantas como sus secciones lo permitieran: una parte leía mi mamá; la otra –más seria – leía mi papá, el suplemento deportivo era para mi hermano mayor y con mi hermano menor disputábamos el suplemento infantil, que era la única parte en colores o diseñada especialmente para los lectores en edad escolar. Lo cierto es que el diario de los días domingo, parecía pensado para satisfacer a toda la familia en su búsqueda de lecturas actualizadas; distribución que se intercambiaba  a medida que pasaba el día y que, también fue cambiando a medida que transcurrieron los años.

Ante este interés que se manifestaba en mi casa dominical por la lectura, dije que sería posible trasladarlo al aula. Seleccioné un artículo editorial, corto, de fácil lectura –según mi creencia de novel docente – y lo llevé a mi aula de 6º año. Como estábamos al inicio de un ciclo escolar, el artículo trataba sobre los útiles escolares y, como todo editorial, combinaba información, argumentación y opinión. Los alumnos estaban acostumbrados a recibir información a través de la lectura. En realidad estaban acostumbrados a recibir información en la escuela y, sobre todo, a no cuestionar nada de lo que allí sucedía. Este comentario permitirá ubicar temporalmente a mi relato: década de los 80, finalizando un proceso de gobierno de facto que, indudablemente había dejado huellas en las organizaciones escolares. Algunas persisten, pero… es para otra nota.

A lo que seguro no estaban acostumbrados era a opinar. Lo que sucedía en la escuela no era opinable: había que memorizarlo y reproducirlo pero no opinarlo y, mucho menos, modificarlo. La nota editorial sobre los útiles escolares abrió el debate de aquel 6º año, un  debate donde muchos podían arrojar datos, otros aportar su propia experiencia, otros citar expresiones de sus familiares y yo, como docente y adulto de la sala, aportar también mi propia visión.

Lo cierto es que nadie quedó ajeno al debate. Aún el que hablaba menos, no dejó de opinar al ser consultado. Y ni hablar cuando cada uno debió escribir sus conclusiones acerca de lo conversado: opiniones certeras, fundadas, con argumentos sólidos; otras a medio construir y, algunas, para seguir conversando largo. Pero todas  OPINIONES PROPIAS. Los que siempre habían estado sin voz, de pronto tenían voz. Los alumnos, ahora tenían luz propia. Y eso los envaloró (palabra que ya me subrayó el procesador porque no la conoce pero yo, sin ser la Real Academia,  le atribuyo el significado de que los hizo sentir valiosos) porque su opinión servía, al menos, para construir el debate.

Luego se sucedieron experiencias con los medios, tanto de lectura de medios como de producción de mensajes, y hasta llegamos a publicar una revista escolar, hecho bastante inusual si no se trataba del Anuario Escolar. Y justamente, una revista donde los alumnos recuperaban la palabra y podían emitir su opinión sin reservas ni censuras, pero con corrección, no  podía tratarse de un anuario escolar.

Repaso aquel proceso y descubro que nadie quedó afuera: estaban los que entrevistaban, los que recopilaban información, los que escribían, los que diseñaban, los que dibujaban, los que contaban chistes, los que compaginaban – todavía no era tiempo de computadoras – los que llevaban a las fotocopiadora, los que recolectaban publicidades y las diseñaban, los que armaban la revista y la abrochaban, los que distribuían y charlaban con el público para conocer la repercusión, etc., etc. Cada uno elegía su función de acuerdo con sus intereses… casi como nos distribuíamos en mi familia el diario dominical.

Hoy es tiempo de medios digitalizados, de blogs, de páginas web, de radios virtuales. Desde hace varios años produzco, junto con otros coordinadores la página “CHICOS PERIODISTAS EN LA ESCUELA ESPECIAL” que se publica los domingos en el suplemento infantil Tintero de Diario Los Andes. Y, como no podía ser de otra manera, sigo vinculado a los medios y a la educación. El programa de radio “SALA DE MAESTROS” nos permite contar cada semana las características y necesidades de las escuelas, sus docentes y sus alumnos. En varias oportunidades hemos entrevistado a miembros de la comunidad educativa. Han pasado por el estudio de la radio directores, supervisores, maestros, alumnos, celadores, políticos, padres, autores de libros y muchos más. Todos estos, en vivo y en directo. E indirectamente la cultura del país, la provincia y el mundo ha tenido su lugar en nuestro programa con el mismo objetivo de siempre: otorgar voz a los que, muchas veces, no tienen voz.

Colaborador invitado:  Prof. Carlos Quiroga

Docente de educación especial

Productor y Locutor de “Sala de Maestros” por La Radio Pública

carlosanibalquiroga@yahoo.com.ar  –  Facebook: Sala de maestros por la Radio Pública

 

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El Equipo de Yo soy igual y diverso agradece la enorme generosidad de Carlos por su artìculo.

Acerca de yosoyigualydiverso

DRA. CARINA AIDA DI FRESCO TALA Psicopedagoga. Licenciada y Profesora en Ciencias Psicopedagógicas. Doctora en Ciencias de la Educación. Especializada en personas con Necesidades Educativas Especiales y Trastornos Neurològicos. Especialista en Atenciòn a la Diversidad Pedagògica y la Inclusiòn Escolar

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